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5 dudas frecuentes sobre el trasplante de órganos

  1. ¿Quién puede recibir un trasplante de órganos?

Toda persona enferma con daño irreversible en algún órgano tiene derecho a recibir un trasplante si cumple las condiciones médicas necesarias, aunque el trasplante es SIEMPRE la última opción.

En el caso de las personas con fracaso intestinal, tan solo se indica cuando han tenido lugar alguna o varias de las complicaciones que hacen que ya no sea posible mantener la nutrición parenteral a largo plazo. Estas complicaciones pueden ser: daño hepático, como consecuencia de la propia nutrición intravenosa; y pérdida de vías centrales, en las que poder colocar el catéter que permita alimentar al paciente.

  1. ¿Quién puede donar y cómo puedo hacerme donante?

Puede donar toda persona que fallezca en las circunstancias recogidas por la ley y que haya dado su consentimiento en vida, o su familia en caso de ser menor. Lo más importante es indicarle a nuestra familia nuestra voluntad de convertirnos en donantes de órganos tras nuestro fallecimiento. Además, aunque no tiene valor legal, la tarjeta de donante testimonia nuestro deseo.

Desde NUPA promovemos activamente la donación de órganos, en adultos y también infantil, porque con una vida que se va, se pueden salvar muchas otras que se iban.

  1. ¿El receptor puede conocer a la familia del donante, o al donante en caso de que sea lo que se conoce como “buen samaritano”?

Aunque muchas veces al paciente trasplantado le encantaría dar las gracias a su donante, éste y su familia siempre permanecerán en el anonimato.

  1. ¿Qué órganos se pueden donar?

Se puede donar el corazón, el riñón, el hígado, el páncreas, el pulmón, el estómago, los intestinos y el esófago. Además, en el cuerpo tenemos un montón de tejidos que también pueden ser donados: la médula, la córnea, la retina, la piel, los huesos…

Lamentablemente, está muy extendida la idea de que el intestino no se puede donar. Sin embargo, existen tres tipos de trasplante intestinal: el trasplante intestinal aislado, en el que se trasplanta únicamente este órgano; el trasplante hepatointestinal, en el que se incluye el hígado; y el trasplante multivisceral, que incluye estómago, duodeno, intestino delgado, colon, páncreas e hígado.

  1. ¿Por qué es tan fácil que un trasplantado enferme por un virus, bacteria o microbio?

Esto se debe a que se bajan conscientemente las defensas del paciente trasplantado para que no actúen en contra del nuevo órgano, que es interpretado como un cuerpo extraño. Se utilizan los llamados inmunosupresores, que no hacen otra cosa que suprimir la capacidad inmunológica del cuerpo humano. La situación a la que se lleva al paciente se conoce como inmunodepresión.

Debido a esta inmunosupresión, el paciente corre más riesgo de contraer enfermedades víricas o bacterianas. Las defensas dejan de actuar contra el nuevo órgano, pero también contra cualquier amenaza externa. 

También existe el temor al síndrome del injerto contrahuesped. Sucede cuando el órgano trasplantado tiene más fuerza que el propio organismo, y daña órganos originales del paciente de forma grave,a veces incluso irreversible.

En esta línea, desde NUPA se ha financiado una investigación desarrollada en el Idipaz (Instituto de Investigación del Hospital La Paz) centrada en evitar rechazos o complicaciones posteriores al trasplante, con el fin de mejorar la calidad de vida de los pacientes y, por ende, de sus cuidadores. Además, esta mejora repercute en un ahorro para el sistema sanitario al reducirse el uso de fármacos y de ingresos.

Si quieres saber más sobre esta investigación pincha aquí

Si tienes alguna duda sobre la donación de órganos o el trasplante intestinal o multivisceral háznosla llegar a través de los comentarios. ¡En la próxima entrega sobre dudas y preguntas te la solucionaremos!

La importancia de tener una vida normal

Auxliadora tiene 11 años, pero a veces lo vivido no se cuenta en tiempo sino en experiencias. Esta pequeña gran luchadora ha vivido tres trasplantes –el último multivisceral- y tres linfomas. El pasado miércoles 6 de junio se celebró el Día del Donante y Auxi y su madre participaron en una charla organizada en el Hospital La Paz para concienciar sobre la importancia de donar órganos.

Beatriz Segarra, Betty, la madre de Auxi, enumeraba desde el atril las fechas que han marcado su vida, conceptos médicos que se ha visto obligada a dominar y un sinfín de agradecimientos. “En el Hospital La Paz realmente encontré la paz”, aseguraba, después de un año de peregrinaje por diferentes clínicas privadas en Ecuador, su lugar de origen, y otros países sin obtener un diagnóstico claro.

Auxi comenzó a sufrir fortísimas diarreas y vómitos cuando apenas era recién nacida y hasta el año no le pusieron una sonda nasogástrica porque su organismo era incapaz de procesar alimento ingerido alguno. La perseverancia y el amor de Betty y su familia consiguieron que el 28 de abril de 2008 la Consejería de Sanidad de Madrid aceptara el caso de Auxi. En ese momento comenzó una carrera de fondo para la que nadie está preparado, pero que a cualquiera le puede tocar correr.

Auxi ahora disfruta de una vida normal

La única opción de vida que se le planteó a Auxi era el trasplante, y 9 días después de entrar en la lista apareció un donante compatible. Sin embargo, la inmunodepresión provocada para evitar un rechazo facilitó la aparición de un linfoma contra el que tuvo que ser tratada. A esto se unió el temido rechazo un año después.

En 2011 Auxi era intervenida de un segundo trasplante con similares consecuencias: otro linfoma y también otro rechazo. La carrera de fondo se hacía cada vez más dura pero también se endurecía la voluntad de Auxi por vivir. En 2013 llegó el tercer y último trasplante, esta vez multivisceral -7 órganos: esófago, estómago, páncreas, intestino delgado y grueso, duodeno, hígado y parte del colon-. En este caso no hubo rechazo, pero sí un linfoma que, esta vez sí, Auxi consiguió superar.

La vida de Auxi no sería igual sin NUPA, y viceversa. Ha protagonizado campañas de comunicación muy importantes para la asociación –entre ellas la de donación de órganos-, fue la primera beneficiaria de las casas de acogida y de la beca vuelta al cole. Además, tuvo un papel clave en el primer libro de NUPA: ‘Aquí dentro hay un secreto para héroes’, ya que, como reconoce su autora, nuestra directora Alba R. Santos, “me hizo mil correcciones que luego fueron muy tenidas en cuenta”.

La vida no se lo ha puesto fácil a esta pequeña que con 11 años tiene el suficiente desparpajo como para subirse a una tribuna y hablar de su enfermedad frente a un auditorio repleto de batas blancas. “Soy muy feliz, hago una vida normal, como todos los niños”, aseguraba. Quizás sin darse cuenta, esta pequeña de 11 años pero con muchas más experiencias, enviaba un mensaje al resto de la sociedad que muchas veces se olvida: la importancia de tener una vida normal.

Por eso, desde NUPA insistimos en el valor de la donación de órganos y en que con una vida que se va, pueden salvarse muchas otras que se iban.

¡DONA ÓRGANOS, DONA VIDA!

María Rado.

Foto de portada de izda a dcha: Doctor Francisco Hernández -Jefe de Sección de Cirugía Pediátrica- Auxi y Betty en la charla organizada en el Hospital La Paz con motivo del día del Paciente Trasplantado.